7 abr. 2013

Villaarriba y Villaabajo, un cuento hídrico

NOTA: Cualquier diferencia de este cuento con la realidad es pura coincidencia 

Érase una vez una quebradita (río), en cualquier lugar de Centroamérica...Esa quebradita llevaba agua todo el año, pero en la época seca (diciembre-mayo) llevaba muy poquita


El primer pueblito a la orilla del río desde su nacimiento se llamaba Villaarriba


En Villaarriba, la gente araba la fértil tierra cercana al río...


...y la regaban inundándola en las épocas de abundantes lluvias, consiguiendo cosechas muy variadas de hortalizas, verduras, tubérculos, etc.




También sacaban agua del río para otros usos, claro está



Un día, a alguien (puede que a de alguna agencia de cooperación con toda la buena voluntad) se le ocurrió que era una pena que en Villaarriba, teniendo un río con agua todo el año, no se pudiera emplear ese agua también en la época más seca para producir ricos alimentos. Además de variar la dieta, el excedente de productos hortícolas en época seca seguramente se vendería muy bien (porque posiblemente no hubiera mucha oferta). No era difícil, un proyecto transferiría una tecnología innovadora, fácil de mantener y no muy costosa, proveyendo de motores a cada familia para extraer agua del río en época seca...




..., así como de pilas para almacenar ese agua que luego, a través de tuberías...


...llenarían de vida los campos incluso en la época seca.





La ganancia en poder adquisitivo de las familias incluso posibilitaría un posterior incremento de la inversión en nuevas infraestructuras para optimizar el uso de recursos y aumentar más la producción y con ello las ganancias y la calidad de vida de las familias de Villaarriba.


Peeero, un poco más adelante siguiento el curso del río se encontraba Villaabajo...


¿Qué pensais que ocurrió en Villaabajo con todo el despliegue productivo y de uso del agua en Villaarriba?


En efecto, en la época de más sequía a Villaabajo dejó de llegar agua por el cauce. Sólo cavando se encontraba algo. En la peor época, en una aldea entera empeoró dramáticamente el acceso al agua (hasta el nivel freático de los pozos bajó).


Moraleja: Si no se tiene en cuenta la ordenación del territorio y el enfoque de cuenca hidrográfica en la gestión de recursos, se pueden acabar produciendo desequilibrios e injusticias territoriales (¿Moraleja rara? ¡No hay problema! La explicaremos próximamente ;D)



1 comentario:

Almudena dijo...

moi gráfico!