16 oct. 2015

Euskósmika en Bilbao

Siempre que vuelves de una Cósmica, sientes que dejas atrás una parte de ti, que a su vez se dispersa por toda la geografía, en todos los lugares a donde llega ISF.

Y el pasado fin de semana, todos nos dejamos un cachito de nosotras en Bilbao, porque allí tuvo lugar la Euskósmika, la esperada cósmica de este año, organizada por las compañeras de ISF Euskadi, o Mugarik Gabeko Ingeniaritza, que viene a ser lo mismo en vasco (o al menos eso es lo que dicen). Que conste que el nombre lo tengo que mirar en una chuleta, que mi nivel de vasco no da para tanto. Pero algo de euskera sí que pudimos aprender en esta ocasión, puesto que el primer día, uno de los talleres de bienvenida era precisamente un taller de lengua vasca. Allí aprendimos a decir hola (kaixo), gracias (eskerrik asko), a contar hasta veinte y algunas otras expresiones y formas del vocabulario esencial para moverte en este nuestro mundo. Después, fuimos introducidos al tan típicamente vasco arte de correr llevando troncos, llevar mazorcas de maíz de un sitio para otro o lanzar boinas (txapelas) como si fueran frisbis; actividades todas ellas englobadas en los herri kirolak.

El sábado por la mañana, ya todas perfectamente integradas en la cultura euskera, procedimos a una dinámica de presentación. Se trataba de tejer una red lanzándonos una bola de hilo de tal manera que se iba dibujando una red de relaciones, como tratando de hacer tangible una realidad que aunque no se ve, es a menudo más fuerte e impredecible que muchas otras fuerzas.
En esta dinámica, cada persona voluntaria se presentaba, decía a que ISF pertenecía, cuántos años llevaba en ella y también decía el número de nuevas incorporaciones a su ISF al año. En esto hay que decir que las personas de ESF Galicia hacían la estimación más alta, diciendo siempre entre 4 y 10 personas nuevas, o incluso más. Claro que también puede ser que esto no sea una cifra objetiva, sino que refleje más bien el optimismo de cada asociación.

Sea como fuere, ya presentados, terminamos aquella mañana repartiéndonos entre los diversos talleres. Como siempre, hubo talleres internos más densos a donde iban quienes ya tienen una cierta experiencia en ISF y otros más ligeros para las primerizas. Hubo, por ejemplo, un taller sobre creación de vídeo, del cual no llegó a trascender más que la idea de hacer un extraño vídeo grabado el último día de la cósmica.

Después de una deliciosa comida, prosiguió el misterioso taller de creación de vídeo, y hubo otros talleres como el de comunicación o el de Educación para el Desarrollo. Entre algunos voluntarios históricos llevaron a cabo un taller de historia de ISF para que las nuevas incorporaciones se pudieran poner al día. Pero ya os contaremos en próximos posts cómo fueron más detalladamente esos talleres, porque me muero de ganas de contaros lo que fue después.

Inmediatamente después de la cena, asistimos a una intensa obra de teatro con tema feminista, que utilizaba música en directo y que nos dejó a todas clavadas en el sitio. Pero tuvimos que recuperarnos rápido, porque de allí tuvimos que ir directamente al centro de Bilbao, donde iba a tener lugar la ceremonia de entrega de premios de Ingeniería Solidaria, otorgados por la Federación Ingeniería Sin Fronteras a estudiantes universitarios que quisieron hacer sus trabajos fin de carrera en cooperación al desarrollo. Los estudiantes galardonados estuvieron con nosotros compartiendo los buenos momentos propios de la vertebración esfera.

Sin embargo, tampoco pudimos relajarnos mucho, porque todavía nos esperaba el día duro de la Cósmica: el día de la asamblea. Hubo algunos talleres previos para ir tratando las cuestiones federales, combinados con nuevos talleres de formación, como el de Feminismo y Ciencia, o el de presentación de la nueva Planificación estratégica federal. Pero el plato fuerte del día era la Asamblea Federal. Después de la del año pasado, en la cósmica gallega, todas nos temíamos otra asamblea interminable. ''No teneis porque estar toda la asamblea si no quereis'', se les decía a las personas que estaban por primera vez en la cósmica. ''Es tremendamente larga, densa y cansina'', se decía otras veces. Qué grande fue la sorpresa cuando vimos que la asamblea avanzaba más rápido que una txapela (para los que no saben euskera, ''boina'') lanzada por un bilbaíno de raza pura. Pim pam pim pum, podríamos decir. Se sacaba un tema, se hacían algunas intervenciones puntuales, votación, y a lo siguiente. Al parecer, lo duro ya había sido por la mañana, de modo que el ''marrón'' sólo se les cayó a quienes estaban en las reuniones previas a la asamblea. Tuvieron el valor de sacrificarse por el bien común.

La tan temida Asamblea Federal
Sea como fuere, aquello avanzó raudo y veloz hasta el fin de la asamblea, incluyendo la renovación de cargos de la Junta Federal: Álvaro López pasó de presidencia a vicepresidencia y, excepcionalmente dada la situación vacante del cargo, también la vocalía de planificación estratégica; Miquel Carrillo entró para ocupar la presidencia y también excepcionalmente por el mismo motivo, la vocalía de comunicación. En cuanto a tesorería, Marisol será gradualmente sustituida por Adri Castro. Así las cosas, la asamblea terminó en un abrir y cerrar de ojos e incluso tuvimos tiempo libre antes de la cena, lo cual es todo un hito. Tal vez refleje que poquito a poco las cosas en la Federación comienzan a estar más encauzadas y se va definiendo cada vez mejor el proceso de reestructuración que ISF está teniendo, aunque no hay que olvidar que aún quedan importantes puntos por cerrar.

Pero en aquel momento todas nos sentíamos optimistas: por delante solo quedaba una suculenta cena, una presentación de la ISF de la casa, ISF Euskadi, con las principales conclusiones y aprendizajes de este encuentro; un concurso sobre la historia de ISF para refrescarnos la memoria y, finalmente, un taller de hip-hop para dinamizar la vertebración.

Como siempre, cada encuentro de ISF resulta completamente impredecible. Nunca sabes cuánto durará la asamblea, qué será lo más divertido ni lo más aburrido; ni tampoco sabes qué dirección tomarán los hilos de la red que tejemos entre todas. Por mucha ingeniería que estudies, eso nadie lo puede predecir. Porque, a pesar de las dificultades, las catorce ISF seguimos reuniéndonos año tras año para seguir adelante. Tal vez por eso sea Ingeniería y no Ingenieros Sin Fronteras, no sólo por la inclusividad de género, sino simplemente porque se necesitan personas de los más variadas procedencias, desde psicólogos y periodistas hasta educadores y filósofos. Porque cada cósmica se supera, y eso no hay ciencia capaz de predecirlo; sólo personas capaces de hacerlo realidad, y este año en Bilbao hemos vuelto a aprender que ISF no es más que las personas que la forman.

Porque hemos venido a ISF a cambiar el mundo, y nos hemos encontrado con que ISF nos ha cambiado a nosotras.

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