29 nov. 2011

Debate: variedades agrícolas híbridas axeitadas?

Comentando unha nova sobre unha variedade de arroz híbrido resistente á sequía, o grupo de desenvolvemento rural fixo alguna reflexión que queremos compartir, para buscar máis opinións.

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Participante 1

Pode ser un bo exemplo de TPDH, non? Lémbrame ao que falamos o outro día na xuntanza sobre o uso de transxénicos dun modo máis "ético", pero é que isto nin sequera foi modificado xenéticamente, ben.

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Participante 2

Non entendo moito do tema, mais normalmente as sementes híbridas non son almacenables de colleita en colleita, non é? senón que hai que mercalas novas para que dean os resultados agardados, e o habitual é que o modelo predominante substitúa todas as variedades autóctonas danando a biodiversidade e xogando toda a produtividade a unha carta (en termos de pragas, etc.). Aínda así, é unha opción mellorada -en termos de consumo de auga e adaptacion ao medio- con respecto ao que se vai facer de todas formas...
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Participante 3


Si é verdade que as variedades híbridas perden capacidade productiva e reproductiva nas seguintes xeracións. 
Facendo de avogado do diaño, vexo que só falan dás vantaxes que ten esta variedade...en principio, e como sempre, non o vexo mal en función de qué uso se lle dea, porque pode ser que se queira expandir tamén a zonas donde a auga non é un problema (ou non tan grave) e iso significaría reducir as variedades locais (que por outro lado, se é unha zona seca xa estarían adaptadas á baixa dispoñibilidade de auga...habería que ver o xustificado que está a creación desta nova variedade híbrida...)
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Actualizado 23 decembro 2011


Participante 4

Noticia sobre transxénicos. Científicos confirman los graves impactos de los transgénicos

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Participante 5

Las semillas híbridas se usan comercialmente en los cultivos en los que la heterosis es suficientemente importante como para compensar económicamente el coste de producción de híbridos y cuando se requiere una gran uniformidad en el cultivo pero no se pueden cultivar variedades homocigotas por su bajo rendimiento. La especie donde más rentable ha resultado el cultivo de híbridos es el maíz.

Cuando se cultiva un híbrido, la producción que se obtiene el primer año tiene un 50% de homocigosis, con lo que la heterosis se reduce a la mitad y sigue disminuyendo a la mitad en cada generación. Por eso se debe comprar la semilla híbrida cada año y resulta muy rentable a las empresas y a los agricultores intensivos, pero demasiado caro para los agricultores pobres. La alternativa es cultivar variedades heterocigotas mejoradas, que tienen un rendimiento menor que los híbridos al comienzo, pero que no pierden la heterosis a un ritmo tan grande si se muestrea adecuadamente la semilla de la cosecha que se va a utilizar para la siguiente siembra. Por eso es conveniente disponer de variedades mejoradas para los agricultores pobres y por eso no es tan rentable producirlas para las compañías de semillas. Además, las variedades mejoradas no son uniformes, de modo que se mantiene la diversidad cultivada pero se puede perder valor comercial.

El resultado es que se ha invertido mucho tiempo y dinero en la producción de híbridos en los cultivos en los que éstos son interesantes comercialmente mientras que sólo los organismos públicos producimos variedades heterocigotas mejoradas. Si se hubiese invertido tanto tiempo y dinero en la mejora de variedades heterocigotas, tal vez se hubiese llegado a rendimientos similares a los de los híbridos pero, de todos modos, no habría quien quisiese comercializarlas y tendían que hacer este trabajo los organismos públicos. En un sistema capitalista, esto es impensable y parece que la mayoría de la población prefiere el sistema capitalista, así que es lo que toca. De todos modos, los organismos públicos tenemos variedades heterocigotas mejoradas de maíz y de muchos otros cultivos y teóricamente una cooperativa podría utilizarlas, aunque su rendimiento actual no está a la altura de los híbridos modernos. Aparte de la dependencia de la empresa de semillas, los híbridos suponen una disminución de la variabilidad cultivada que no tiene por qué suponer un riesgo añadido para el cultivo. Además, el cultivo de híbridos está asociado a una agricultura intensiva con altos insumos y elevados rendimientos que supone un fuerte impacto en el medio ambiente y es, por tanto, poso sostenible.

En cuanto a los transgénicos, hay varios tipos. Aparte de ciertos transgénicos animales de utilidad sanitaria y con los que nadie parece tener problemas, hay transgénicos de utilidad experimenta y otros con valor comercial que retardan la maduración, que mejoran la resistencia a los insectos o la resistencia a herbicidas. Un transgénico es un organismo en el que se introduce un gen por métodos de ingeniería genética y suele hacerse así porque no es posible introducirlo por métodos naturales. Esto supone una transgresión de la naturaleza que no tiene por qué suponer un problema en sí misma ni producir un daño a la salud necesariamente, dependiendo de qué gen se haya metido. Evidentemente también suponen una dependencia de las empresas de semillas porque los transgénicos se patentan y no se puede usar la semilla sin pagar los derechos. Aparte de eso, un transgénico resistente a herbicidas permite el abuso de herbicidas con el consiguiente daño para el medio ambiente, mientras que un transgénico resistente a insectos permite evitar el uso de insecticidas y daña menos el medio ambiente. La contaminación de otras especies naturales con transgénicos sólo supone un problema cuando hay especies naturales que se pueden cruzar con el cultivo transgénco, y esto es así cuando hay parientes silvestres (por ejemplo en América hay teosinte junto al maíz) o bien cuando hay cultivos ecológicos en las proximidades. Si se usasen los transgénicos resistentes a insectos mayoritariamente, podría producirse un impacto no calculado sobre las poblaciones naturales de insectos y toda la cadena alimentaria. La legislación vigente obliga a utilizar variedades susceptibles a los insectos en zonas refugio precisamente para atenuar ese impacto.

En definitiva, lo peor tanto de los híbridos como de los transgénicos es el abuso que se puede hacer de ellos para garantizar la dependencia de los agricultores, pero también que son pilares de la agricultura intensiva que resulta agresiva para la naturaleza y no sostenible. Por eso los transgénicos no están permitidos en la agricultura ecológica, que es la única realmente sostenible, y los híbridos no están bien vistos, aunque no están prohibidos. Siendo realistas, no podemos prescindir de la agricultura convencional de un plumazo en un país porque eso reduciría la producción de alimentos y nos haría dependientes de otros países en los que no hay ningún control sobre la sanidad y seguridad alimentaria, pero sí que convendría que se invirtiesen más decididamente los fondos públicos en avanzar hacia la agricultura ecológica sin híbridos ni transgénicos.


1 comentario:

Anxo dijo...

Muy interesante, con rigor científico pero al alcance de todos los "públicos"