21 oct. 2016

Jornada TTIP: Un traje a medida para las multinacionales del agronegocio


El pasado 18 de octubre nos acercamos a Madrid gracias al apoyo de Cooperación Galega da Xunta de Galicia, a poner cara a las personas con las que colaboramos de Amigos de la Tierra y VSF Justicia Alimentaria Global, nuestros socios en España en el programa de Fortalecimiento de las capacidades de los y las campesinas organizadas para establecer un sistema de desarrollo rural justo, equitativo y sostenible que garantice el Derecho a la Alimentación en Honduras, que ejecutamos en ese país con financiación de la AECID.


La excusa era perfecta, porque se celebraba la Jornada TTIP: Un traje a medida para las multinacionales del agronegocio, encuadrada en las actividades de sensibilización de este programa, cuyo enfoque principal es la soberanía alimentaria. Así podríamos ponernos al día sobre como los tratados de libre comercio (como el TTIP entre la UE y EEUU, o el CETA entre UE y Canadá, ambos en proceso de negociación/aprobación) tienen influencia en la soberanía alimentaria de los diversos países firmantes. El gran nivel de las ponencias hizo que quedara un sabor agridulce, porque transmitieron muy bien un tema muy preocupante. Nos gustó el enfoque “internacionalista” del problema, para ser conscientes de que no tiene sentido hablar de “aquí y allá”, y se puso en cambio de manifiesto como es desigual la capacidad de negociación entre países según su poder económico y político (había presencia de personas de Honduras, Francia y España). Para que hubiera sido redondo, hubiera estado bien contar también con representantes de pequeños productores de Canadá/EEUU a ver como es su visión, pero allá ya son minoría...

Durante esa mañana además se estaba negociando la firma del CETA, que no se llegó a producir por oposición de la región belga de Valonia. En realidad, la Comisión Europea ya lo ha firmado, pero falta la ratificación. 

A continuación hago un resumen con las ideas que a mí más me llamaron la atención (habrá un resumen de las jornadas más adelante, este va a ser "más personal").  
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Empezó  Javier  Guzman, director de VSF, que afirmaba que lo que se busca con estos tratados es bajar estándares de protección alimentaria, no tanto abrir fronteras (ya que los aranceles son relativamente bajos ya actualmente). De esta manera, se da más poder a las multinacionales, siendo los tratados de

libre comercio un traje a medida para ellas.

Liliane Spendeler, directora de Amigos de la Tierra España, recordó que estamos usando los recursos de 1,5 planetas al año, y reivindicó la agricultura familiar frente al modelo agroindustrial insostenible (relocalización la producción y el consumo y promoviendo un modelo más social y a menor escala, adaptado al entorno. Alertó de que instrumentos como el TTIP, el CETA y la actual Política Agraria Común de la UE (PAC) fomentan el modelo más destructivo, con conflictos y luchas por el territorio, más allá del sector propio de la agricultura. Por ejemplo, si se aprueba el CETA no se podrá evitar el fracking.

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Andoni García, del sindicato agrario COAG (que forma parte de La Vía Campesina Internacional), alertó sobre que lo que pretenden es homogeneizar y armonizar leyes que orientan hacia una determinada forma de hacer agricultura en Europa, con muchas contradicciones.

Se trata de armonizar leyes que afectan a seguridad de los alimentos, comercialización, etc., pero ya sobre la base de una PAC que se ha ido adaptando a los principios de neoliberalismo desde 1992 (en la misma época que la ronda de GATT). En cambio, las restituciones a las exportaciones no se han acabado de abordar (son subvenciones a producción que favorecen el dumping en otros países, afectando sobre todo a los más empobrecidos, que se ven invadidos por productos más baratos que los que se producen en su país, dado que en el país de origen están subvencionando su producción ya que tienen más capacidad financiera para abordar esas subvenciones; un clásico de que los desequilibrios generan aun más desequilibrio).

Andoni afirmó además que la agricultura no puede formar parte del mercado de la especulación globalizada.

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Cuca Hernández, de la Plataforma No al TTIP, señala que el libre comercio en realidad no es libre, es para favorecer a las multinacionales. Ahora ya no se predica tanto liberalización y el Estado mínimo, prefieren un estado fuerte y represor para pagar los platos rotos del capital (si la gran empresa fracasa, como son “sistémicas”, hay que rescatarlas con dinero público, por el presumible riesgo de que arratre al resto del sistema financiero).
Se trata cada vez más de una apropiación por desposesión, usando recursos comunes para enriquecimiento de unos pocos, con la connivencia del estado.
Estudios de impacto del TTIP, incluso los que están a favor, predicen impactos como desaparición de granjas y la duplicación de mercados (habría un mercado de calidad para más pudientes con criterios similares o más estrictos a los que hay en UE actualmente, y otro mercado de productos de baja calidad y más baratos).
Los defensores afirman que crecerán otros sectores, pero la realidad es que aumentarán las importaciones de EEUU mucho más que de España a USA.
El CETA es el tratado de libre comercio con Canadá, que está firmado por la Comisión Europea, pero falta ratificarse. La demanda es que sea cada país quién lo ratifique en su parlamento nacional. En realidad solo 5 granjas de Canadá tienen la mayor parte de la exportación. Además, se podría dar el caso de que productos de EEUU (si al final no se firma el TTIP) puedan pasar a la UE a través de Canadá.
La estrategia que emplean desde hace tiempo las corporaciones a través de sus lobbies es tratar de alejar los puntos de decisión de las políticas elegidas democráticamente y centrarlos en tecnócratas.

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Jesús Garza nos cuenta que en Centroamérica tienen ya experiencia con los tratados (tienen el CAFTA con UE y AACUE con la UE).
Los “agreemente” (acuerdos) en EEUU son leyes de bajo nivel. En cambio, al traducirlo al español como tratados, en muchos países de Centroamérica (p.e. en Honduras) tienen preferencia sobre incluso las leyes nacionales.
Afirma que un “Tratado de libre comercio no es de comercio libre”, en línea de lo mencionado por Cuca. Además, esos tratados incluyen bienes y servicios, pero con servicios refiriéndose también a inversiones. En realidad, no inventan apenas nada nuevo, sino que amplían y sistematizan mecanismos de gestión para prácticas ya existentes. Los TLC se insertan en plataformas ya existentes, las regularizan y ordenan.

En Honduras, con acto de corrupción incluido, se autorizó la importanción de arroz sin aranceles hace unos años. Había 15000 productores de arroz en 1990 (había superábit, que se exportaba). Actualmente quedan menos de 2000 y solo se produce el 60% del arroz consumido en el país.
Antes producía el país todo el frijol negro que consumía. Ahora tienen que traerlo de Etiopía (donde no lo consumen). Es un disparate (añadimos nosotros, tanto social como ambiental).
El 97% de las exportaciones de Honduras a España son café, pero ya estaban reguladas con un convenio.
En la realidad, los productores no tienen participación en las negociaciones, solo las corporaciones.
Otro ejemplo de las "trampas" de estos tratados, es que Honduras figura como gran exportador de tabaco. Pero apenas queda ninguno de los 5000 productores que había. Simplemente, la British Tobacco lo trae de EEUU y otros lugares a través de Honduras (tiene sede en San Pedro Sula).
En la negociación del AACUE desde Centroamérica se había pedido aumentar 30000 Tm la cantidad de azúcar exportable, pero solo les aceptaron 2000 (una “mierdésima” parte de lo que habían planteado).
Los aranceles son un recurso rápido y fácil para obstaculizar “invasión” de productos de otras zonas y proteger a los productores propios. Lleva siglos empleándose (en la obra “Retirar la Escalera” lo cuenta muy bien, como ahora los países que van primeros en la parrilla de salida no quieren dejar usar mecanismos que ellos han usado y aprovechado para llegar donde están ahora, y siguen usando cuando les apetece).
En los tratados de libre comercio (TLC) siempre se insiste en su respeto a derechos humanos y laborales, medio ambiente..., pero luego todo queda sujeto a la legislación nacional de cada país, que ya previamente se ha venido “flexibilizando”. En Honduras, esa “flexibilización” ya era grande, pero desde el golpe de estado de 2009 se ha venido intensificando. Concesiones de ríos, bosques, puertos, minas (y añadimos: incluso territorio con las ZEDES...). Claro que atrae inversión, pero a costa de perder soberanía y derechos (y encima la inversión y beneficios son siempre mucho menores de lo que se vendía).
Los tratados de libre comercio (TLC) introducen también toda la parte de derechos de autor, patentes, etc. (como las patentes vegetales). Son “negociaciones de tigre suelto con burro amarrado”, expresión muy ilustrativa para la desigualdad en esas negociaciones entre élites que al final benefician solo a esas élites y perjudican a la mayoría de la población de todos los países implicados (pero aun más a la de los más empobrecidos, o sea, mecanismos totalmente contrarios a la defensa de los derechos humanos).

Algunos efectos observados tras varios años de TLC son: 

  • En resumen, Honduras pasó de ser autosuficiente en alimento a producir solo el 55% del alimento que consume... Cuando Jesús analizaba en una ocasión con una comunidad qué ingredientes tenían para hacer el típico plato nacatamal en la propia comunidad, resultó que sólo contaban con la hoja de guineo (plátano).
  • Se van imponiendo además nuevos patrones de consumo, acostumbrándose la gente a comida envasada. Aumentan las condiciones laborales indignas, terciarización... Se llega a pagar simplemente con las propinas (en muchas cadenas de comida rápida), incluso con contratos de 2 horas, gracias a una Ley del Trabajo Temporal (añadimos: estas "flexibilizaciones" son la tendencia también en Europa...).
  • En Honduras, como aquí, aumentaron las privatizaciones (peajes son solo un ejemplo). 
  • Cada vez hay más emigración, con el drama de “huérfanos de padres vivos”, que genera desestructuración familiar, aumenta el problema del narcotráfico , maras... (en cocaína es de los pocos productos con balanza positiva para Honduras respecto a EEUU).
  • También han venido aumentando los conflictos violentos por usurpación de bienes comunes (minería, tierras como en Bajo Aguán, hidroeléctricas, aunque últimamente la minería está tranquila porque el precio del oro y hierro está bajo).
  • Al final, hay un abandono del campo, la actividad agrícola y la agricultura, lo cual redunda en una disminuación de la soberanía alimentaria del país. Además esto lo agrava el que se desmonten los sistemas de apoyo técnico y crediticio a pequeñas explotaciones. Imposible competir con el dumping e inundación de productos de otros países (encima obligando a eliminar aranceles).
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Mikel Iribarren, de la Confederación Paysanne, y un compañero suyo, nos contaron como en Francia la leche estaba a 20 céntimos/l ace unos meses. En verano de 2016 lactalis ofrecía 29 en España, tras muchas movilizaciones. Parecía una victoria, pero 29 fue lo menos que pagaron en la crisis en 2009 en Francia. Va pasando una crisis tras otra, siempre con más bajadas de precios. Por no hablar de África, que también está negociando un TLC con UE, como siempre, con condiciones mucho más ventajosas para UE (al menos para las élites).

Predicen que en 10-20 años no habrá agricultura ni ganadería “con personas” en el campo. Aunque parece que Hollande está en contra del TTIP, en realidad lo que ocurre es que en 2017 hay elecciones en Francia y no quieren ir divididos en esto. Pero las negociaciones para el CETA se ha hecho más en secreto, non se han hecho ni estudio spara conocer el impacto, y ya se ha firmado en la Comisión Europea. Se ha aplicado el dogma de “un mercado más grande seguro que será mejor”.
Hay un 13% de media de aranceles en la UE en la actualidad. Con CETA se eliminarían casi todos (quedaría para pollo y huevo, tal vez algo para cerdo y variedades de trigo y maíz). Carne de vacuno entraría mucha: aumentarían 200.000 Tm desde USA-Canadá, bajando un 40% la renta del campesinado que se dedica a esto (muchas pequeñas explotaciones desaparecían, claro).
Entran 2300 Tm de carne de cerdo actualmente. Se estiman que serían 80.000 sin aranceles con el CETA.
Eso por no hablar de medidas no arancelarias que se eliminarían, como la prohibición de usar en carne el antibiótico rectopomina u otros.

Se dice que para la leche sería beneficioso. En realidad, solo algo para el queso, y solo a corto plazo. En Canadá está muy regulado el sector lácteo, ya que se paga hasta 45 ctmos/l gracias a un acuerdo Estado-productores-corporaciones de distribución. Esto se rompería con el CETA y a medio/largo plazo se ajustaría más y se perdería gran parte de ese mercado (que con otros productos como la carne de vacuno no se daría a la inversa).
En CETA se reconocen solo el 10% de las denominaciones de origen (que sirven para limitar el volumen, aumentar la calidad y reconocimiento geográfico, y por tanto generan valora añadido). Probablemente, las D.O. no tengan vocación para la exportación.

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Entre las preguntas del público se reflexionó si no existen tratados también que regulan derechos humanos, OIT, etc.? Por qué no se usan para alegar y para luchar contra los que agreden a estos? Cuca habla de que se trata de derecho blando, que se está intentando crear un instrumento de “derecho duro” que penalice a empresas que violen DDHH, pero va muy lento. Jesús en cambio cree que se podrían haber empleado mucho más, como hacen los pueblos indígenas con el artículo 169 de la OIT. Es importante para tratar de ir creando jurisprudencia. Ni siquiera estamos diciendo “denos”, sino más bien al menos “no jodan” (y añadimos nosotros: como hablamos siempre que sale el tema de empresas y cooperación al desarrollo y promoción de los DDHH, al menos que no molesten...).
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A continuación hubo una presentación del excelente informe elaborado por COAG sobre el impacto del TTIP en la agricultura española, encargado por Amigos de la Tierra, que se puede consultar completo aquí.

En general afectará a
1) barreras arancelarias. Que se quieren minimizar

2) barreras no arancelarias, que hacen referencia a

           a) Seguridad alimentaria. La UE es mucho más exigente, y se basa en dos pilares: 1) “animal sano, alimento seguro” (“de la granja a la mesa”, integralidad de sanidad y salud en toda la cadena, que en USA-Canadá dicen que es muy difícil y a la o mejor hay qu eatuar en medi de la cadanea, por ejemplo desinfectando con antibióticos o lavando con ácido láctico). 2) Principio de precaución, que en EEUU es al revés, si no se demuestra que es malo, adelante!
            b) Bienestar animal. En producción la UE tiene una normativa estricta y en USA son solo recomendaciones que además son promovidas por las asociaciones de granjas En transporte también la UE es más restrictiva, con 8 horas máximo de transporte sin parada, frente a las 28 de USA.
            c) Ambiente. Por ejemplo tema de emisiones, UE firmó protocolo de Kioto, con obligaciones a ganadería para techos, IPPC, nitratos, etc. EEUU es el primer país emisor de CO2 y tiene prácticas de reducción voluntarias sujetas a programa de subvenciones.

Estas barreras hacen que la UE sea menos competitiva, porque tienen mayor coste. Al final se dará el mercado para ricos y el mercado para pobres, porque será muy difícil que se armonicen los dos sistemas y tendrán que convivir.

En EEUU el problema es más bien administrativo, ya que los productos a importar se autorizan por país, producto y productor, uno por uno. Se ralentiza muchísimo, pero esto está fuera de la mesa de negociación.

Probablemente la UE ha decidido usar al sector agrario como moneda de cambio, porque no se vén los beneficios. Y añadimos nosotros: no vemos donde está el beneficio tampoco en otros sectores. A qué viene esta negociación?? Y por qué tanto secretismo? Se die que el secretismo es necesario para poder negociar acuerdos beneficiosos. Pero si de lo que se trata es de lograr beneficios para las personas y un espacio amplio de libre comercio, tendría que haber transparencia radical, no competitividad entre países y tratar de "sacar más tajada". Los valores de la negociación son "anti-bien-común" de partida. Lo de siempre, beneficia a élites de ambos países.

En el informe viene detallado el impacto en cada sector agropecuario.

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El cierre corrió a cargo de Miguel Blanco, Secretario General de COAG, que insistió en que los productores no han estado en ningún momento en la negociación. Solo grandes corporaciones.
Vamos hacia una agricultura sin agricultoras ni agricultores, y quedará una integración vertical, agricultura perteneciente a sociedades mercantiles (como en EEUU). Un dato revelador de como es la estructura agraria es que en la UE hay 14 millones de explotaciones y EEUU dos millones, mientras que EEUU tiene tres veces más de área agrícola que la UE. Añadimos nosotros que parece una política del “Sólo puede quedar uno”. El efecto es que los pueblos se vacían, dándose un mayor desequilibrio territorial (y añadimos nosotros, con efectos graves sobre el mismo, como ocurre en Galicia por ejemplo con los incendios) y dependencia alimentaria externa. Pero el 80% de los alimentos del mundo aun los produce la agricultura campesina, a pesar de su poco reconocimiento y hasta desprecio (aprovechamos para recomendar el libro "O Pequeno é Grande", que trata este tema y como en realidad compensa más la pequeña agricultura, si metemos en la ecuación temas sociales y ambientales, lo cual no se suele hacer).

La armonización de leyes y procedimientos que pretende el TTIP (o pretende “presumiblemente”), no va a ser posible, con lo que habrá coexistencia. Esto es un fraude que creará mercado para ricos y mercado para pobres (como ya se mencionó).

También es preocupante como el mecanismo de resolución de conflictos propuesto es para beneficiar a las corporaciones y asegurar su desempeño, obviando al poder judicial de cada país. No es que vayan a gobernar las corporaciones, eso no, sino que serán gobiernos que las favorezcan.

Desde COAG reivindican que el CETA debe aprobarse en cada parlamento nacional, y que cada partido se retrate y explique su postura, para que la sociedad sepa a qué atenerse.

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Por último aquí dejamos alguna fuente a favor del CETA, por si queréis contrastar... Real Instituto Elcano




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