7 feb. 2014

Vuelve la pesadilla de los créditos FAD

La creación del FONPRODE fue un pequeño triunfo en una vieja lucha que se había logrado parcialmente ganar en una época en que España concedía créditos "para el desarrollo" a países muy endeudados, que todavía se endeudaban más (y encima tenían que gastárselos obligatoriamente en infraestructuras/materiales/servicios suministrados por empresas españolas). Se llamaban créditos FAD.

La reforma de estos créditos FAD, como decía, era una demanda mítica desde las ONG de desarrollo en España, y se logró en 2010, con la división de los créditos FAD en dos: FONPRODE y FIEM. Esta reforma no contentó a las ONGD, pero era mejor que lo que había... Los primeros (FONPRODE) debían ser prácticamente no reembolsables, y además no ligados a empresas españolas (para eso estaban los segundos, gestionados incluso por distinto ministerio). Desde Galicia, Enxeñería Sen Fronteiras participó en la campaña de incidencia para este cambio de ley, difundiendo las propuestas del sector ONGD e incluso contactando con algún senador para hacerle llegar dichas propuestas.

Pues bien, el cambio previsto del FONPRODE por el gobierno del PP, resumidamente (gracias Lluis), es:
  • la gestión del FONPRODE la asume una entidad mixta que se llama COFIDES, y que está en un 39% en manos del BBVA, el Santander y el Banc de Sabadell.
  • se trasladan competencias del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación al de Economía y Competitividad.
  • se aflojan las condiciones para que el FONPRODE dé crédito a los países altamente endeudados.
  • algunos de los informes elaborados en el marco del FONPRODE pueden no ser públicos.
  • se suprime el límite del 5% de la AOD reembolsable sobre el total de la AOD.
  • se elimina la referencia donde se explicitaba que el FONPRODE no podía servir para la internacionalización de la empresa española. 

Ese cambio ha sido incluida en la Disposición Adicional Séptima de la Ley sobre cobertura por cuenta del Estado delos riesgos de la internacionalización de la economía española, que está tramitándose en el Senado.

Parece que gran parte de lo que se había conseguido lo han desmontado de un plumazo, como ha ocurrido con el resto de políticas relacionadas con cooperación internacional (y gran parte de las que tienen que ver con servicios básicos) en España.

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