7 nov. 2014

Objetivos de desarrollo sostenible post2015 y tecnología: objetivo 15, biodiversidad y lucha contra desertificación

Dentro del proceso de trabajo para ver "qué pasará" después de que en 2015 no se hayan cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se está trabajando ya en una serie de nuevos objetivos que se basaron en unas consultas a distintos agentes y cuentan con una agenda que se está desarrollando a marchas forzadas. Estos objetivos se conocen con el nombre de Objetivos de Desarrollo Sostenible, y serán 17. Ya hay unas primeras propuestas de metas dentro de cada objetivo e indicadores de consecución de esas metas.
Desde Enxeñería Sen Fronteiras Galicia iremos publicando reflexiones sobre algunos de estos objetivos cuya temática nos interesa especialmente, desde la óptica de cómo la tecnología y la ingeniería debería ponerse al servicio de conseguirlos.
Continuamos la serie hablando del Objetivo 15: Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, el manejo sostenible de los bosques, combatir la desertificación, detener y revertir la degradación de la tierra y detener la pérdida de biodiversidad
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Como en el objetivo 14, también será clave la tecnología para el levantamiento de datos precisos y fiables que permitan hacerse una idea del restado de deterioro de los ecosistemas y su evolución. Esto debería servir no sólo para apoyar la búsqueda de soluciones (donde también las herramientas de toma de decisiones serán importantes y la ingeniería tiene mucho que aportar en ellas), sino también para erradicar posibles dudas acerca de los impactos a todos los niveles que están teniendo lugar con el deterioro de los ecosistemas (dudas promovidas en general por determinados grupos de presión interesados no precisamente en el bien común...). Herramientas que promuevan la cartografía participativa para la toma de decisiones consensuada, la concreción de modelos territoriales, políticas de ordenación territorial y de gestión de áreas protegidas serán también muy importantes si se quiere construir sociedades con una ciudadanía informada, activa y responsable. La conciliación de las múltiples actividades sobre el territorio necesarias para la vida, se verá facilitada por nuevas técnicas que hagan menos impactantes esas actividades, y por tanto sostenibles (tanto desde su componente económica, como de la social y ambiental). Dentro de estas técnicas no hay que olvidar tampoco las tecnologías blandas, vinculadas con la componente institucional o de gobernanza, de la sostenibilidad, que al ser transversal influye directamente en las otras tres (y que además suele ser la más crítica).

Hay que destacar también la protección de los recursos genéticos y biodiversidad, siendo la biotecnología uno de los campos con más proyección de futuro (y que genera más controversia), con lo que hay que ser especialmente cautos y no perder de vista la generación de bien común y la equidad (esta última contemplada en un objetivo propio). También los modelos productivos y organizativos “en cadena” (aquí hay un papel importante de la ingeniería de organización), implementados de forma homogénea, pueden tener un impacto negativo (ya lo están teniendo en muchos casos de agricultura industrial, pesca, actividad forestal, etc.), siendo papel de la ingeniería buscar nuevos sistemas adaptables a realidades heterogéneas (y de nuevo sin perder de vista la justicia social a través de la inclusión y la equidad).

Como se ha mencionado, la relación entre objetivos debería ser tenida muy en cuenta, pudiendo ser contraproducente trabajarlos aisladamente. En este caso, el papel de la ingeniería será clave por ejemplo en la lucha contra la desertificación y la sequía, sin perder de vista la gestión sostenible del recurso hídrico (no sirve de mucho que en una zona desértica se use tecnología de última generación de riego por goteo en campos de golf o cultivos, teniendo que consumir agua fósil de acuíferos antiguos que no se recargan, o teniendo que traer el agua de grandes distancias, aquí las herramientas mencionadas de toma de decisiones sobre modelo territorial y actividades compatible cobra una enorme importancia). 

Un entorno de consciencia sobre los límites del planeta y la necesidad de justicia social será clave en el desarrollo de la tecnología que realmente apoye la consecución de estos objetivos, o se correrá el peligro de desarrollar tecnologías muy eficientes en un aspecto, pero que sin integrar en su entorno ambiental, social, ético y político pueden llevar a efectos incluso negativos (por ejemplo la conocida como Paradoja de Jevons, aplicable a cualquier tecnología, como lo mencionado de la lucha contra la sequía).


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