25 jun. 2013

El "pensar" es para el verano

Como ya tenemos encima el verano y en este tiempo solemos pensar mejor dada la “tranquilidad” que normalmente nos rodea, me gustaría compartir este pensamiento con vosotros.

La entrada viene a cuento, por que siento que el mundo de las ideas y de las acciones va muy rápido y nosotros no estamos a ese ritmo. Creo que la ola nos está pasando y no nos estamos enterando.

Creo que hasta hace poco íbamos por delante de los acontecimientos y eso se trasformaba en “fortaleza” y a las pruebas me remito. Nuestro éxito como organización estaba siendo grande. Estimo que nuestra complacencia nos está haciendo un tanto ingenuos. Creemos que las cosas nos van a ir como siempre y este pensamiento no es compatible con la realidad actual.

Creo que hay un momento en el que las buenas intenciones deben convertirse en pragmatismo para que la ética y nuestras acciones encajen, y se puedan llevar a efecto. Si no, la ética acaba diluyéndose como las imágenes de un sueño, siempre irrealizable, y la bondad se queda anclada en el Cielo perfecto de Platón para siempre incapaz de descender al mundo real.

¿Compartís esta visión del tiempo en que vivimos? Si así fuera deberíamos recargar lo más rápidamente posible nuestras pilas, individual y/o colectivamente, volver a poner el Norte en su sitio y tirar para adelante puesto que nuestras ideas son buenas y factibles.

3 comentarios:

Patricia Iglesias dijo...

ola, non entendo... decías que antes íbamos por diante dos acontecementos pero que agora non, a que te refires concretamente? en que consideras que non imos por diante ou a par? por que? a que crees que é debido? unha vez que sepa a que te refires concretamente se poderían plantear posibles solucións, non?

Sergio dijo...

Eu tamén boto de menos algún exemplo máis concreto.. Quizais o xeito de participar das persoas mudara nestes 20 anos, e xa non se traballa tanto "baixo as siglas ou as cores" senon que se buscan máis "distintos espazos de traballo conxunto para mudar diversos aspectos da sociedade que non nos convencen" (laboratorios sociais), dos que ESF sería so un máis...

Anónimo dijo...

En primer lugar quiero agradeceros que hayáis contestado a una idea o sugerencia que me estaba dando vueltas por la cabeza.

Quizás esa era mi intención primera. Es decir, más bien SUGERIR que exponer un problema que puede ser inexistente y buscar soluciones. Es por ello por lo que no he descrito situaciones concretas sino, más bien, introducir una pregunta “retórica”, vamos a decir.

Desde mi perspectiva a la cual la considero estrecha aunque larga estimo, en definitiva, que hablamos mucho, que tenemos ideas fantásticas incluso con tintes, a veces, románticos pero a la hora de bajar a la realidad y tratar de realizarlas nos retraemos en demasía y los frutos son escasos con respecto al planteamiento inicial. Creo que de esta actitud casi todos (o todos) los voluntarios tenemos bastantes ejemplos que por cortesía o lo que sea no lo hacemos patente. Una idea, todas aquellas actividades transversales que yo pueda conocer no han funcionado o “cumplido sus objetivos” adecuadamente en tiempo y forma.

Para mi cada día la gente está más al rollo que le gusta (¿finalista?) y de la forma y manera que le parece oportuno (¿individualista?) que al grupo con el que trabaja o al gran grupo (ESF) al que pertenece por decisión propia.

Aquí me paro y me pregunto “de todos los demás trabajos y actuaciones que demanda nuestra asociación para ir formando un grupo cada vez más compacto con posibilidades de poder afrontar objetivos cada vez más complejos y ambiciosos ¿Quién se ocupa? Aquí no me refiero a ningún grupo ni a ningún voluntario en particular sino a las responsabilidades que cada voluntario, por su naturaleza, debe asumir.

Mi idea es que las cosas no van tanto por la idea de “estructura” en el sentido de pesadez y rigidez que hay que soportar sino más bien por la idea de “columpio” que nos sostiene y nos posibilita llevar acabo aquello que nos gusta y compromete.

Yo creo que para “llegar” se necesita “hacer el camino” y éste a veces es bonito y a veces feo, unas alegres y sugerentes y otras aburridas y pesadas. Pero hay que pasar por todas ellas para llegar al final del camino.

¿Cómo se consigue llegar al final de un camino? ¿Podría ser esta la siguiente sugerencia?

Una vez más gracias por atenderme y hasta la próxima, Alfonso.